Mitos y realidades sobre los alimentos

Quién no ha escuchado alguna vez que la carne de cerdo es mala, que no se pueden comer huevos si tienes el colesterol alto o que beber agua con las comidas engorda.

Son mitos sobre los alimentos y sobre la nutrición que conviene quitar cuanto antes.

Mitos y verdades de los alimentos

Huevos:



• Aunque el huevo contenga cantidades importantes de colesterol (1.500 mg por 100 g de yema), no es el único responsable de su aumento.
• Son mucho más perjudiciales las grasas saturadas (tocino, nata, embutidos, queso, bollos).
• El organismo posee finos mecanismos internos de absorción de colesterol (hasta 400 mg diarios), y por eso un consumo moderado de huevos (tres o cuatro a la semana) no produce ningún efecto negativo.
• Estos mecanismos varían: existen personas que con una dieta baja en grasas tienen colesterol alto porque su capacidad de absorción es menor que la normal, y viceversa.

Carne de cerdo:



• Se cree que es carne muy grasa porque se asocia al consumo de embutidos, tocino, salchichas, etc.
• Sin embargo, la realidad es que la carne magra del cerdo contiene una cantidad de grasa similar a la del pollo y más baja, incluso, que la carne de vacuno.
• El lomo, el solomillo, la paletilla o el jamón solo tienen entre un dos y un cuatro por ciento de grasa.
• La única precaución que debes tener es retirar la grasa visible de estos cortes de la carne de cerdo.


El agua engorda si se bebe comiendo:



• El agua no puede engordar porque no tiene calorías.
• Sin embargo, es un elemento vital para el buen funcionamiento del organismo, sin el cual aparecen alteraciones patológicas significativas, como ocurre con las perdidas de agua por un abuso de laxantes y diuréticos en tratamientos para la obesidad.
• Solamente en ocasiones puntuales y por una acusada retención de líquidos hay que recurrir a diuréticos que ayuden a eliminar líquido.
• Pero incluso en estos casos, el peso que se pierde es agua, mientras que no se elimina ni un gramo de grasa.


La fruta antes o después de las comidas:



• Los que mantienen esta creencia sugieren que la fruta, rica en azucares de rápida absorción, produce un metabolismo mas acelerado, aumentando las reservas de energía.
• Por ello, la fruta en las comidas contribuiría a "acumular" mas grasa que consumida de manera aislada.
• Pero la fruta que se toma dentro de una comida forma parte de un bolo alimenticio compartido con otros compuestos, como fibra y grasas, que ralentizan el vaciado gástrico y, en consecuencia, la absorción de azúcares.

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Comer fruta con su piel:



• Es cierto que la piel de las frutas nos proporciona una buena cantidad de fibra insoluble, ideal para combatir el estreñimiento.
• Sin embargo, no hay que olvidar que en ella también esta presente en metales pesados o restos de insecticidas, por lo que es mucho mejor lavarla y pelarla.


Mejor el pan tostado (y deja el blanco):



• Tomar 100 g de pan blanco aporta unas 250 calorías.
• Existe la creencia de que al tomar pan tostado vamos a engordar menos, en parte porque eliminamos la miga.
• Sin embargo, la miga esta más hidratada y, a igual peso, contiene menos calorías que el pan tostado.
• Además, para mantener el pan tostado en buenas condiciones durante días, sele añade una pequeña proporción de grasa.
• Lo que si es cierto es que el pan tostado produce antes sensación de saciedad.


La leche recién ordeñada es mejor:



• Casi toda la leche que se vende se ha pasteurizado para destruir las bacterias.
• Algunas personas compran le fresca porque piensan que es más sana, pero realmente es un caldo de cultivo para enfermedades como la tuberculosis o la brucelosis.
• Si prefieres comprarla fresca, hiérvela varios minutos, aunque se pierde la mitad de las vitaminas.


El hierro y las legumbres:



• Las legumbres son ricas en minerales y fibra.
• Pero la idea de que para consumir el hierro necesario hay que acudir siempre a ellas no es del todo cierto.
• En su composición, cuentan con unas sustancias, llamadas fitatos, que hacen que el calcio y el hierro sean mal absorbidos por el intestino.
• Además, el hierro no esta presente en su forma ferrosa, sino férrica, por lo que el organismo lo aprovecha peor que el de las carnes.

La cebolla es buena para la circulación:



• Desde siempre se han alabado las propiedades de la cebolla para el torrente circulatorio. Sin embargo, aunque su alto contenido en azufre evita en cierta medida la coagulación de la sangre (igual que el ajo), no dispone de nutrientes específicos que intervengan en la fluidez de la sangre y, por tanto, de la circulación.


Las papas tienen muchas calorías:



• La papa suele estar prohibida en las dietas de adelgazamiento por su alto contenido en carbohidratos.
• Sin embargo, posee mucha agua (75-80 por ciento) y solo aporta 80 calorías por 100 g.
• La cuestión no esta tanto en qué se come, sino en como y cuanto.
• En el caso de la papa, suele engordar más la grasa con la que se acompaña (aceite, mantequilla, mayonesa, etc.), mientras que 100 g de papa hervida aportan las mismas calorías que un yogur natural o una manzana.
• Sin embargo, ofrece una cantidad apreciable de vitamina C.

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