Qué aportan las grasas a nuestro cuerpo y cuál es el mejor aceite comestible

Grasas: claro que si, pero solo las buenas. Si, necesitamos grasa para funcionar, ¡e incluso para adelgazar! Eso si, hablamos de grasas insaturadas, que ayudan al cuerpo a funcionar al tiempo que reducen las toxinas y los lípidos acumulados. Las que hay que evitar a toda costa son las cada vez mas comunes grasas "trans”.


Importancia de consumir grasas para el organismo

Importancia de consumir grasas:



• La grasa en la dieta es un nutriente mas, y esencial para el buen funcionamiento del organismo: interviene en la coagulación sanguínea, la absorción de las vitaminas A, D, E y K, la estimulación de la función cerebral, la producción de células y hormonas, la protección de los órganos vitales y el suministro de energía.

• El cuerpo necesita grasas y ácidos grasos para funcionar y desarrollarse, pero el organismo no los produce, y por eso debemos ingerirlos a través de la dieta. Y además, las grasas dan buen sabor a los alimentos y por eso... ¡nos encantan!

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¿Qué es la grasa exactamente?



Todas las grasas tienen el mismo número de calorías por gramo: 9. La diferencia está en la composición química. Los dos tipos principales de grasa son las saturadas y las insaturadas.

• Saturadas: mantienen sus moléculas de hidrógeno y son sólidas a temperatura ambiente.
• Insaturadas: pierden moléculas de hidrogeno, y son liquidas a temperatura ambiente.


¿Cuál es la grasa mala?



• Además, la industria alimentaria ha inventado un proceso que convierte una grasa insaturada liquida en grasa saturada sólida. Lo hace añadiéndole hidrogeno de forma artificial, mediante un método que se llama hidrogenación. Las grasas hidrogenadas sufren en el proceso un cambio de configuración molecular y se convierten en grasas trans, las más perjudiciales de todas.

• Nuestro cuerpo las procesa con dificultad, pero las ingerimos constantemente en muchísimos productos precocinados, aperitivos, dulces industriales o en los menús de los locales de comida rápida. Y es que las grasas trans son mas baratas y muy practicas: no se ponen rancias y aumentan el tiempo de conservación de los productos. Por eso las encontramos en los fritos, las salsas para ensaladas o carne, galletas, donuts, pastas, salchichas, helados, nata montada, palomitas para microondas, etc.


Proceso de hidrogenación de aceites comestibles:



• Cualquier tipo de grasa que ingerimos se convierte en el tipo de grasa que almacenamos en el cuerpo, así que comer estas grasas antinaturales hace que el cuerpo cree una reserva de residuos grasos tóxicos. Estos contribuyen a aumentar los problemas cardiovasculares (obstruyen las arterias), aumentan los niveles de LDL (colesterol malo) y reducen los de HDL (colesterol bueno). También están relacionadas con la diabetes y, por supuesto, con la obesidad.

• Pero ¡por suerte! eliminar del cuerpo las toxinas causadas por estos "enemigos silenciosos" no es tan difícil como podría parecer. Los aceites y grasas saludables son grandes depuradores. Las grasas descomponen las grasas y por eso, al incluir grasas saludables en nuestra dieta habitual, el cuerpo puede descomponer y eliminar las toxinas liposolubles almacenadas.

Qué aceite comestible es mejor:



• ¿La mejor opción? Cocinar en casa con la mejor grasa que, afortunadamente, abunda entre nosotros: el aceite de oliva virgen extra. Es rico en vitamina E y grasas monoinsaturadas, reduce el colesterol malo, aleja el riesgo de diabetes e infarto y ayuda al hígado a depurar el cuerpo.

• Aunque el de oliva es el rey de nuestra cocina, hay otros aceites de semillas que aportan beneficios y un sabor diferente. Todos son ricos en Ácidos grasos esenciales, que el cuerpo no puede producir por si mismo. Son perfectos para desintoxicar y no engordar, ya que transportan vitaminas liposolubles por el cuerpo, reducen la retención de líquidos y son cardiosaludables.

Aceite de girasol: también muy usado en nuestra cocina, es rico en vitamina E, pero no aguanta tan bien como el de oliva las altas temperaturas. Úsalo para elaborar repostería casera, pues su sabor suave lo hace más adecuado que el de oliva.

Aceite de sésamo: es rico en oxidantes, combate la sequedad de la piel y se utiliza para sofreír y preparar platos asiáticos.

Aceites de nuez, almendra o cáñamo: tienen un aroma muy apetecible y son ricos en ácidos grasos. Perfectos para aliñar ensaladas, papas al horno o verduras hervidas.


Alimentos ricos en malas grasas:



Rebozados: carnes, pollo, pescados, queso...
Aliños envasados para ensalada: vinagreta, de queso, salsa rosa, mayonesa...
Aperitivos salados: galletitas, maíz frito, frutos secos fritos, papas fritas, gusanitos...
Bollería industrial: donuts, galletas, pasteles y tartas, pastas...
Embutidos: salchichón, chorizo, salchichas, bacon...
Helados: excepto los sorbetes y los polos de palo a base de jugo de frutas.
Grasas animales: mantequilla, tocino, nata...
Comida precocinada y conservas: la mayoría las tienen, lee bien las etiquetas.

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