Cosas malas para el corazón

La mala alimentación no es el único hábito poco saludable para el corazón. Existen otros factores con los que debemos de tener cuidado: diabetes, fumar, estrés, beber en exceso, hipocolesterolemia e hipertensión.


Qué es malo para el corazón:


Qué es malo para el corazón

El estrés:



• El estrés del mismo modo está relacionado con los problemas cardiovasculares. Actúa como desencadenante de las complicaciones cuando la enfermedad existe. Además, una oleada de estrés se relaciona con la rotura de las placas y la formación del trombo.

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La diabetes:



• Un control regular de los niveles de azúcar en sangre resulta fundamental, sobretodo en personas con antecedentes diabéticos. Dos de cada tres diabéticos mueren por un ataque cardiaco o un accidente cerebrovascular.

• La obesidad y la diabetes consecuente tienen cada vez más importancia entre los factores de riesgo de infarto. Simplemente controlando el sobrepeso se podría reducir el número de pacientes con diabetes de tipo 2. Para prevenir complicaciones, las personas con diabetes diagnosticada deberán mantener a raya los niveles de glucosa.


Beber alcohol:



• El alcohol en exceso es perjudicial para el corazón. Sin embargo, tomar un vaso de cerveza o un par de copas de vino al día, si el médico no indica lo contrario, puede resultar beneficioso, gracias a componentes como el resveratrol del vino o los polifenoles, la fibra y el ácido fólico de la cerveza


El colesterol:



• Un problema es el exceso de colesterol. Una arteria sana tiene una superficie lisa y suave, pero cuando se acumula demasiado colesterol en sus paredes se forman depósitos grasos denominados placas o ateromas.

• El aumento de estas placas estrecha la arteria, y entonces el corazón debe trabajar más para hacer pasar la sangre a través de la misma, y se originan coágulos que interrumpen el flujo sanguíneo.

• Uno de los resultados posibles es el ataque cardiaco. Para controlar esta patología es necesario seguir una dieta baja en grasas. El tabaco:

• Fumar eleva la presión arterial, reduce la resistencia al ejercicio y aumenta la tendencia a la formación de coágulos (tres factores implicados en los problemas cardiovasculares.

• El dejar de fumar reduce el riesgo de infarto un 50 por ciento.


La hipertensión:



• La tensión arterial eleva y aumenta la presión sobre las paredes vasculares.

• Así, puede provocar la ruptura de la placa arteriosclerótica, haciendo que se formen coágulos.

• Para evitar problemas es importante controlar la presión sanguínea. Hacerlo, al menos, una vez cada cuatro o cinco años cuando se mantenga por debajo de 140-90 mm/Hg, al menos hasta los 45 años.

• A partir de entonces conviene tomarse la tensión con una periodicidad menor. Si las cifras tienden a ser elevadas, será necesario adoptar una dieta baja en sal.


Ejercicio para el corazón:



• Una buena solución para cuidar el corazón es hacer ejercicio, que ayuda a reducir las posibilidades de un evento cardiovascular, bastaría con realizar a diario entre 30 y 45 minutos de ejercicio moderado (andar, montar en bicicleta o nadar), aunque siempre bajo control médico.

• El ejercicio disminuye la presión arterial y el nivel de colesterol, y previene el desarrollo de diabetes, todos los factores de riesgo conocidos.

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