Como tener una buena dieta balanceada

Estas pautas te dan la clave para una dieta sana y balanceada.


Recomendaciones para una dieta balanceada

Come varias veces al día

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Reparte los alimentos que tomas cada día entre tres y cinco comidas, moderando las cantidades. No suprimas nunca el desayuno, es una aportación importante de energía.

Olvidate de las dietas monótonas

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La variedad garantiza, en cierta medida, que se coma equilibradamente, evitando carencias nutricionales y problemas de salud. Los especialistas aconsejan al día: 5 raciones de frutas y verduras; 2 raciones de productos lácteos (3 o 4 en el caso de gestantes, adolescentes, deportistas o ancianos); 2 raciones de carne, pescado o huevos, y 6 raciones de cereales y legumbres.

Calorias, las justas

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Come las calorías que gastas. Equilibrando su ingesta no ganarás peso, pero tampoco lo perderás. Y es que las oscilaciones continuas de peso no son buenas para la salud. Practicar algún deporte te ayudará a mantener los kilos estables. Además, si tú gasto energético es mayor (al realizar más actividad física), podrás tomar más alimentos sin engordar.

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Bebe más agua

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Una buena hidratación es fundamental para que el organismo realice todas sus funciones, ya que más de la mitad de nuestro peso corporal es agua. Intenta beber, al menos, dos litros diarios. Parte de esta cantidad puede ser aportada por zumos y refrescos, pero cuida que el aporte de azúcares no sea excesivo. Además, ten claro que el agua es lo único que no engorda, pues no tiene calorías.

Atención a las carencias

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Si optas por una dieta vegetariana, sin alimentos de origen animal, puedes terminar con una importante carencia de vitamina B12, necesaria para la formación de glóbulos rojos. Este riesgo se puede paliar fácilmente: a través de suplementos nutricionales o tomando huevos y lácteos en cantidad suficiente.

Para freír, aceite de oliva

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A la hora de cocinar los alimentos, intenta no hacerlo con excesiva grasa. No se trata de que no utilices la fritura, si no que uses solo un poco de aceite (mejor si es de oliva), en su punto y a la temperatura idónea. También puedes optar por otras técnicas de cocina como la plancha o el vapor.

Evita las alergias

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Debes tener especial cuidado con los alimentos que te causen alergia; es mejor que no los tomes, aunque te apasionen. No abuses de los que no toleres bien, ya que, a la larga, provocan diarios en el organismo. Por otro lado, aunque ningún alimento es perjudicial por si solo (ni tampoco beneficioso), conviene que limites el consumo de grasas, de azúcar (dulces) y de bebidas alcohólicas.

Suplementos, si, pero...


Los aportes adicionales de nutrientes pueden ser útiles cuando sea imposible recibir las necesidades diarias de vitaminas y minerales por el consumo de alimentos (por ejemplo, el ácido fólico en las embarazadas para prevenir malformaciones congénitas en los recién nacidos). Pero, en ningún caso, deben sustituir una dieta sana y variada.

Relájate mientras comes

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El acto de comer es un acto social y está muy relacionado con nuestro estado psíquico. Además, "engullir" los alimentos dificultará su digestión posterior y aumentará las molestias por gases. El rato que dediques a comer, hazlo tranquilamente, masticando bien y disfrutando.

Acude al especialista


Si quieres introducir algún cambio en tú alimentación, llevar un tipo concreto de régimen o padeces alguna patología, no te guíes por los criterios de personas que no son expertas. Debes consultar siempre con especialistas sobre cualquier duda nutricional que tengas.

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