Afecta a la persona en un nivel inicial con malestar general cada vez que busca defecar hasta graves infecciones en el ano y el intestino.
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Sin duda la mala información respecto a la sana alimentación ha provocado que este mal aumente en sectores vulnerables como niños y ancianos, pero también entre jóvenes y adultos.
Pese a la dificultad que presenta dicha afección, es fácilmente prevenible, evitar la comida escasa de fibra y rica en azúcar, tomando más agua, teniendo buenos hábitos de limpieza y para ir al baño, cada que sea necesario.
Algunas consecuencias de no poder ir al baño:
El tener durante varios días heces fecales hace que se acumulen y endurezcan, llegando al punto de que aumente la presión sobre las paredes del intestino impidiendo la circulación normal de la sangre en la parte inferior del cuerpo.
• Formación de várices en las extremidades inferiores.
• Problemas de hemorroides.
• Fisura anal.
• Prolapso anal.
• Divertículos.
• Ulcera estercolar.
• Colon catártico.
• Impactación fecal.
• Colitis isquémica.
• Vólvulo colónico.
• Perforación colónica.
• Incontinencia fecal.
• Retención urinaria.
Si no ha ido al baño, acuda con su médico para que le examine y le prescriba el mejor tratamiento a seguir para su caso.