Factores de riesgo cardiovascular en la mujer

En el desarrollo de la enfermedad cardiovascular en la mujer intervienen varios factores que se diferencian entre modificables y no modificables.


Factores de riesgo cardiovascular no modificables:



Enfermedad cardiovascular en la mujer• La edad, el sexo y la herencia genética son los factores que no podemos modificar.


Factores de riesgo cardiovascular modificables:



• Por el contrario, la hipertensión arterial, el tabaquismo, el colesterol elevado, la diabetes, la obesidad, el sedentarismo, el estrés y el abuso en el consumo de alcohol son factores modificables, ya que en su mayoría están originados por un estilo de vida inadecuado o por una falta de control sobre nuestro propio estado general.

• Y, si bien estos factores de riesgo son comunes a hombres y mujeres, hay ciertas diferencias en su desarrollo, incidencia o consecuencias. Veamos cuales son.

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Hipertensión arterial (HTA) en la mujer:



• Se considera hipertensión cuando se alcanzan cifras de tensión arterial de 140-90 mmHg o superiores (en caso de diabetes, enfermedad cardiovascular o renal, el límite está situado en 130-80 mmHg).

• La prevalencia de la HTA es bastante similar entre hombres y mujeres. Sin embargo, por encima de los 65 años, las mujeres son más propensas a desarrollarla.

• Se calcula que, en las mujeres hipertensas, el riesgo de aparición de una cardiopatía coronaria o de sufrir un accidente cerebrovascular es entre dos y cuatro veces mayor que en las mujeres con una tensión normal. La dieta inadecuada y la falta de ejercicio favorecen su aparición.


Colesterol alto en la mujer:



• La cantidad de colesterol total en sangre no debería superar los 200 mg/dl (con un nivel de colesterol LDL, o “malo”, inferior a 100 mg/dl).

• En el caso de las mujeres, quizás por la protección que durante su vida fértil parecen proporcionarles los estrógenos, es especialmente estrecha la relación entre los niveles de colesterol y las dolencias cardiovasculares en las mayores de 65 años.

• El tratamiento puede ser no farmacológico (con dieta, que puede incluir la ingesta de esteroles vegetales, y ejercicio), pero pueden ser necesarios fármacos para reducir la cantidad de colesterol en sangre.


Diabetes en la mujer:



• La diabetes obliga a quienes la padecen a ejercer un control estricto de sus cifras de glucemia y de los demás factores de riesgo.

• La mujer diabética debe tener cifras de tensión arterial y colesterol inferior a las normales, ya que el riesgo cardiovascular es cuatro veces superior en ella.

Obesidad en la mujer:



• La medida que se emplea para establecer el peso ideal, el sobrepeso y la obesidad es el índice de masa corporal (IMC). Una cifra que se halla dividiendo el peso corporal en kilogramos entre la altura en metros al cuadrado. Si la cifra resultante esta entre 25 y 30 se considera sobrepeso, y si supera los 30 es obesidad. Dadas las mismas cifras en un hombre y una mujer, esta última tendrá un riesgo más elevado de padecer una enfermedad coronaria, especialmente si la obesidad se distribuye en la denominada “obesidad central o visceral”. Por eso, es útil la medida de la cintura, que en la mujer debe estar por debajo de 88 cm, considerándose obesidad medidas de 90 cm o superiores.

• Se ha calculado que las mujeres con su peso ideal presentan un 60 por ciento menos de riesgo, y que una pérdida de peso del 10 por ciento ofrece ya una significativa reducción de la predisposición a la enfermedad coronaria. Una dieta adecuada y ejercicio son las primeras medidas no farmacológicas efectivas.


Alcohol en la mujer:



• El abuso en el consumo de alcohol esta directamente relacionado con un incremento del riesgo cardiovascular. Si bien algunos estudios apuntan que la ingesta de ciertas dosis de alcohol (fundamentalmente, vino tinto) puede reducir el riesgo de enfermedad coronaria.

• En la mujer se limita al consumo de una copita de vino tinto al día, dada la menor capacidad de su organismo para metabolizar el alcohol. Por encima de ello esta en riesgo su salud.


Estrés en la mujer:



• La incorporación de la mujer al mundo laboral y la presión que supone cumplir con todas sus tareas profesionales, personales y familiares han aumentado significativamente la incidencia del estrés en la mujer. Con estudios definitivos en marcha sobre el efecto del estrés en la salud del corazón, lo que Si esta probado es que la ansiedad desencadena comportamientos como el abuso del tabaco y el alcohol o los desordenes alimenticios (con el consiguiente incremento de la presencia de factores de riesgo para el corazón como la hipertensión arterial o la hipocolesterolemia).

• Identificar y aprender a manejar las situaciones estresantes, mejorar la organización diaria y pedir ayuda, si lo considera necesario, pueden reducir sus niveles de ansiedad.

• También resulta beneficioso el aprendizaje de técnicas de relajación que le ayuden a conciliar el sueño y tratar de asumir con mayor tranquilidad las exigencias diarias.


Tabaquismo en la mujer:



• El consumo de tabaco aumenta la incidencia y la mortalidad de las enfermedades cardiovasculares en la mujer.

• Se establece que el riesgo de infarto en una mujer fumadora es de cuatro a seis veces mayor que en las mujeres no fumadoras, y además se mantiene hasta tres años después de haber dejado de fumar.

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