Consejos para llevar una dieta sana durante los meses de verano

Durante los meses de verano, se suele ser más benévolo con uno mismo, dejando apartado el propósito de poner en práctica una dieta saludable. Asimismo, en esta época es muy frecuente viajar y comer en restaurantes, hoteles. Es cuando se cometen cambios bruscos en nuestras dietas alimenticias, se corre el riesgo de aumentar de peso, y de padecer dolores de estomago, estreñimiento u otros problemas gástricos. Dietas para verano

Para que no cometas posibles excesos y los alimentos que tomes en época de vacaciones no influyan negativamente a la hora de llevar una dieta sana (y disfrutes así de buena salud), debes tener presente:


Higiene:
Para no sufrir infecciones, es importante aumentar en verano las dosis de higiene, ya que se comen más alimentos crudos. Hay que lavar con agua, incluso echando dos gotas de lejía para desinfectar, las hortalizas, la verdura y la fruta. Así se eliminan los posibles microorganismos patógenos presentes en estos alimentos.

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Líquido:
El deporte, el sudor y el calor, sobre todo, hacen que nuestro cuerpo se deshidrate más fácilmente y con mayor frecuencia en verano. Por tanto, es aconsejable incrementar el consumo de agua y beber unos dos litros de agua u otros líquidos ricos en sales minerales al día


Salmonela:
En la época festival, un porcentaje alto de las infecciones más comunes suele estar relacionado con la ingesta de alimentos poco cocinados, crudos o elaborados con huevo crudo, que dan lugar a enfermedades como la salmonela. En este sentido, es recomendable comprar la mayonesa envasada o, si se hace en casa, añadirla suficiente limón o vinagre para evitar la temida salmonelosis.


En bares y restaurantes:
Si comemos en bares, hay que estar atentos y no consumir alimentos perecederos, expuestos al público, que no están bien refrigerados.


Carne y pescado:
Del mismo modo, estos alimentos ricos en proteínas deben estar sometidos también a temperaturas térmicas adecuadas. De lo contrario, pueden provocar infecciones gástricas.


Conservas:
En verano, el consumo de alimentos en conserva es mucho más usual. Por ello, es importante mirar que las latas no estén oxidadas o con golpes, o con la fecha de caducidad ya vencida.


Ensaladas:
Es la opción culinaria más sana. Puede combinarse tanto con verduras como con pescados, aves o carnes. Y prepararse de mil formas diferentes, según el aliño.


Calorías:
Durante las vacaciones, solemos comer mucho más. Así que se recomienda no comer en exceso ni tomar alimentos fuertes o que sean muy calóricos, ya que pueden producir somnolencia o una digestión pesada. Evita tomar platos preparados o precocinados: suelen tener grasas ocultas y azucares. Y si tienes unas ganas irreprimibles de comer algún alimento muy calórico, procura que el acompañamiento sea lo más ligero posible: verduras o ensaladas (con poco aceite), en vez de patatas fritas.


En el avión:
Si viajas en avión, las esperas en los aeropuertos son situaciones muy propicias para picar. Es recomendable tomar algo sano y poco calórico antes de subir al avión, para no consumir toda la comida que ponen a bordo, que, generalmente, suele ser rica en grasas y calorías.

Si el vuelo es demasiado largo, lo mejores seleccionar los alimentos que te ponen en la bandeja y no ingerir la bollería, los embutidos o las mantequillas, que son ricos en grasas(saturadas) y calorías. Lo más indicado: infusiones o zumos naturales y evitar el alcohol.

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